martes, 3 de febrero de 2009

excesos

Un camino de excesos.
Eso es algo con lo que yo soñaba cuando puberta. Deshacerme de todos mis prejuicios(hacia los demás y hacía mí misma) y arrojarme de lleno a los placeres, a esos placeres grotescos que se hacen llamar les paradisos artificialis. Sin embargo, una vez dentro de esa caverna (que al principio parece reluciente y llena de lujos) te das cuenta de la oscuridad, una oscuridad nunca antes vista. ¿Acaso será que los placeres son equivalentes a los dolores? ¿el sufrimiento y la alegría tienden a traer las mismas consecuencias?
Es irrelevante profundizar en preguntas como esas ya que la respuesta siempre será un sí. El estado que el ser humano desea obtener es el equilibrio. Cualquier tendencia hacia alguno de los extremos te deja desquiciado, enfermo.
Últimamente los excesos me llaman de una manera tan exquisita que me es imposible decirles que no, y aunque suene engreído, jaja por los dioses que ya me cansé! Estoy harta, aburrida, esto me enferma. No hay a donde voltear.

Dejándome de estupideces y tomando esto como un diario (chingasumadre). Estoy feliz, ezquizofrénicamente feliz, atorada en la felicidad, embarrada del lodo de la felicidad. ¡¿Qué demonios significa esto?! ¡¿Yo?! ¡¿Feliz? Tan feliz como una fiel de rodillas ante el papa. ¡Así! ¡así de descomunalmente feliz me siento! Es como si todo me hubiera sido vedado y de golpe todo lo que pude haber soñado con anterioridad estuviera en mis manos, ¡y que digo en mis manos! ¡en mi corazón!(¿ah? ¿yo tenía corazón?), asi como cuando me dicen dulces palabras (oh que ingenua me leeo) pero en fin, no debo más que agradecer a los dioses por esto.

jueves, 29 de enero de 2009

El "problema" del ser humano


El mundo siempre contorsionado en busca de una respuesta. La respuesta a esa pregunta que todos nos hacemos y que nunca llegamos a responder con certeza: ¿qué es lo que quiero?
Incluso si efectivamente alguien fuera feliz, estuviera complacido y satisfecho con las cosas que le han sucedido a lo largo de su vida, siempre estaría presente esa oscura voz en nuestro interior que nos dice amargamente: "algo me falta".

El mundo aparece ante mí incorruptible, sabio, inequívoco, pero el ser humano, desgraciadamente aparece jodido, incompleto, débil, el animal más desdichado, el más incapacitado de todos. ¡Oh qué paradoja!
¿A qué se deberá este horrible destino, este vivir muriendo, este caer en picada al suelo, al abismo? ¿qué diablos es lo que buscamos? ¿en dónde lo buscamos, o deberíamos buscarlo?
¿deberíamos buscarlo adentro? ¿en los más reconditos espacios de la conciencia? ¿quizá en el inconsciente?

Probablemente lo que buscamos sea algo que fue escondido antes de que tuvieramos uso de razón, algo que nos pertenece y que sin embargo, no lo conocemos o quien sabe, podría ser algo ahí afuera, algo que nos fue quitado a los hombres antes de su concepcion y que lo trajo mutilado al mundo.

¿Cómo será cuando eso venga a la claridad y nuestras pupilas puedan apropiárcelo?
¿será aqui? ¿en otro mundo? ¿en otro nivel de conciencia?
¿en una evolución que debamos de sufrir pada poder recuperar semejante pérdida?
Tal vez todos debamos pensar que lo encontraremos...

Esa es almenos la parte filosófica del asunto.
Si llevamos esto a la religiosidad será más comprensible.
El error que cometió el creador. Un grave error que nos costó, nos cuesta y nos costará demasiado. Comenzaré con una pregunta (para variar el hombre está lleno de preguntas)

¿Aguien puede decir con seguridad si Dios es hombre o mujer?


Ni los eruditos, ni los apostoles ni nadie podría decir eso! ni los profetas! NADIE.

Se dice que los angeles no tienen sexo, pero más acertado sería decir que precisamente, tienen los dos sexos. Es decir, un sexo en el cual lo feminino y lo masculino convergen, el bien y el mal, el jin y el jan.
¡Asi es, Dios se partió en dos! Algo que debió haber sido un todo fue divido y eso condenó a la humanidad. El quilibrio fue roto. Buscamos constantemente esa otra mitad, aquello que nos fue robado, el opuesto, el complemento.

El todo. El verdadero ser, desapareció.
Estamos jodidos.