¡Ay de ellos que creen estar más cerca de la mano de Dios,
pues son precisamente ellos que sin saberlo están mas alejados de él!
Pues quien no conoce el sufrimiento, la agonía y el suicidio,
no sabe de lo que él es capaz.
¡Lloran preguntándose por qué les fue enviada semejante traición!
¡Pobres de ellos , mimados!
¡Solo les aguarda desesperación!
Y si una estrella cae del cielo,
¡Reclaman, aúllan!
El que quiere lo mejor para su basura,
no es precisamente puro amor el que su corazón alberga.
Egoísmo, soberbia
¡Ay de ellos que piensan que privar de libertad les ahorrá fatiga!
Santos creen que un día serán
¡Sean humildes, sufran!
Y tal vez un día morirán
lunes, 30 de noviembre de 2009
Adolfo
El cielo esta azul, aunque con manchas extrañas en el.
Adolfo, un esposo, padre y trabajador ejemplar, sale de su casa una mañana de agosto. Se despide de sus esposa en la puerta nacarada de su hogar y se instala en la parada de autobus.
Va tarde y se impacienta, esta nervioso. Tal vez su jefe lo regañe, es la tercera vez que llega con quince o veinte minutos de retraso.
Por fin llega el camión y lo aborda inmediatamente, no sin antes darse cuenta que esta vez esta deslumbrante, en fin, no le da importancia y se sube.
Toma un asiento, el que sus ojos eligen al azar.
Mira por la ventanilla.
-El jefe va a matarme -piensa mientras se muerde las uñas.
Parecía que un imán atraía sus pupilas hacia el cristal
-que dem... ?
Detrás del vidrio se observaban los edificios, torcidos, negros, incluso... podridos?
De inmediato desvia la mirada, tenía que buscar algún transeúnte, esto tenía que ser producto de la cafiaspirina con coca de la mañana. ¿O serían los huevos fritos?
De cualquier forma, esto era espeluznante. Las personas parecían mas bien algo grotesco parecido a animales de gran tamaño, incluso creyó observar una especie de robot caminando por la acera.
Volteó a ver a las personas que iban en el camión.
Tenían las caras desencajadas y nerviosas, también el vidrio parecía ejercer una especie de magnetismo hacia ellas.
Se generalizaba, Alfredo no podía más, iba a salir. Las figuras a veces se acercaban mucho al camión. Eran monstruos.
Entonces ocurrió.
Una forma gigante surgió detrás de los edificios. Agitaba las manos y tomaba a las criaturas.
- Esto es un ataque, tenemos que salir de aqui.-pensó Alfredo.
La primera persona que se percató, se dirigió ahacia la puerta. Alfredo estaba inmovil, atorado en su asiento.
Las demás personas intentaban salir del camión, pero la puerta estaba atascada.
El caos se hizo presente, el chofer se levantó y también trató de abrir la puerta.
Alfredo solo podía abrir los ojos hasta donde su orbita se lo permitía.
Luego, el camión empezó a sentirse caliente, asfixiante.
¡Se incendiaba! ¡el camión se incendiaba por la parte de atrás! Salía humo negro que parecia dirigido a Alfredo y éste, por fin se levantó. Se unió a los gritos desquiciados de los demás tratando de derribar la puerta. Entonces...
-¡Hijo! ¡ven a comer! es la última vez que te lo digo.
Un niño obeso en un cuarto azul jugando con sus monitos contesta: -¡ya voy mamá!- mientras avienta los monitos que tenia en la mano.
Las casitas ya estan muy viejas al igual que los monitos. Lo nuevo era el camionsito, reluciente y amarillo.
Sale del cuarto dando traspiés y tirando el encendedor que tenía en la mano.
Adolfo, un esposo, padre y trabajador ejemplar, sale de su casa una mañana de agosto. Se despide de sus esposa en la puerta nacarada de su hogar y se instala en la parada de autobus.
Va tarde y se impacienta, esta nervioso. Tal vez su jefe lo regañe, es la tercera vez que llega con quince o veinte minutos de retraso.
Por fin llega el camión y lo aborda inmediatamente, no sin antes darse cuenta que esta vez esta deslumbrante, en fin, no le da importancia y se sube.
Toma un asiento, el que sus ojos eligen al azar.
Mira por la ventanilla.
-El jefe va a matarme -piensa mientras se muerde las uñas.
Parecía que un imán atraía sus pupilas hacia el cristal
-que dem... ?
Detrás del vidrio se observaban los edificios, torcidos, negros, incluso... podridos?
De inmediato desvia la mirada, tenía que buscar algún transeúnte, esto tenía que ser producto de la cafiaspirina con coca de la mañana. ¿O serían los huevos fritos?
De cualquier forma, esto era espeluznante. Las personas parecían mas bien algo grotesco parecido a animales de gran tamaño, incluso creyó observar una especie de robot caminando por la acera.
Volteó a ver a las personas que iban en el camión.
Tenían las caras desencajadas y nerviosas, también el vidrio parecía ejercer una especie de magnetismo hacia ellas.
Se generalizaba, Alfredo no podía más, iba a salir. Las figuras a veces se acercaban mucho al camión. Eran monstruos.
Entonces ocurrió.
Una forma gigante surgió detrás de los edificios. Agitaba las manos y tomaba a las criaturas.
- Esto es un ataque, tenemos que salir de aqui.-pensó Alfredo.
La primera persona que se percató, se dirigió ahacia la puerta. Alfredo estaba inmovil, atorado en su asiento.
Las demás personas intentaban salir del camión, pero la puerta estaba atascada.
El caos se hizo presente, el chofer se levantó y también trató de abrir la puerta.
Alfredo solo podía abrir los ojos hasta donde su orbita se lo permitía.
Luego, el camión empezó a sentirse caliente, asfixiante.
¡Se incendiaba! ¡el camión se incendiaba por la parte de atrás! Salía humo negro que parecia dirigido a Alfredo y éste, por fin se levantó. Se unió a los gritos desquiciados de los demás tratando de derribar la puerta. Entonces...
-¡Hijo! ¡ven a comer! es la última vez que te lo digo.
Un niño obeso en un cuarto azul jugando con sus monitos contesta: -¡ya voy mamá!- mientras avienta los monitos que tenia en la mano.
Las casitas ya estan muy viejas al igual que los monitos. Lo nuevo era el camionsito, reluciente y amarillo.
Sale del cuarto dando traspiés y tirando el encendedor que tenía en la mano.
Tarde
Tarde, muy tarde.
Al parecer esas palabras hacían un eco increible en mi cerebro. Las repetía una y otra vez como autómata.
Hace algunos meses se realizó una expedicion hacia cumbres del norte nunca antes exploradas por el hombre, dato asombroso dadas las inmensas ganas del hombre por dominar su entorno.
Asimismo, parecia antinatural que se hubiera truncado tantas veces la libre búsqueda en esas tierras vírgenes.
La primer noche de la exploración, el campamento observó claras señales de presencia inteligente alrededor de ellos.
Algunas cosas aparecieron fuera de su lugar, otras, simplemente desaparecieron.
Además, casi a la mitad del recorrido, fueron sitiados por una raza desconocida de perros, si es que a eso se le podia llamar perros; seguidos por un ser de enormes proporciones, de piel plateada y cabellos blancos.
El corazón les dió un vuelco atroz cuando descubrieron su rostro humanoide.
Esto era indescriptible.
Una manada de creaturas siniestras comandada por el que seguramente habia sido reportado como "pie grande", si a algo se le podía atribuir ese nombre, era precisamente a eso.
Inmediatamente la gente dentro del campamento pidió refuerzos. Esta situación rebasaba cualquier expectativa.
Por alguna razón los perros gigantes dejaron huir a los sitiados, pero ellos les siguian los pasos.
Para cuando llegaron los refuerzos ya habian muerto varios perros a manos de los exploradores.
El líder había desaparecido en un momemento insondable de la persecución.
Cuando los helicopteros aterrizaron también lo hizo el.
Salió de entre las espesas nubes y se paró en una roca.
Este ser, además, estaba alado.
No podía ser.
Entonces todas las suposiciones planteadas anteriormente quedaban anuladas.
Lo mas parecido a su apariencia era a la de un ángel.
Le dispararon a matar. El angel esquivó los primeros disparos mientras entonaba una canción, una melodía ensordecedora, irremisiblemente hermosa y que sin embargo, alteró aun más a los miembros de la milicia.
El ángel cayó herido y fue llevado a un laboratorio para ser estudiado a profundidad.
Hace algunos minutos dijo unas palabras en una lengua mistica, no carente de musicalidad y tristeza.
El ángel dejaba este mundo, abrumado.
Ellos trataban de salvarlo.
Yo sólo repetía lo que mi corazón me dictaba decir.
Tarde, muy tarde.
Al parecer esas palabras hacían un eco increible en mi cerebro. Las repetía una y otra vez como autómata.
Hace algunos meses se realizó una expedicion hacia cumbres del norte nunca antes exploradas por el hombre, dato asombroso dadas las inmensas ganas del hombre por dominar su entorno.
Asimismo, parecia antinatural que se hubiera truncado tantas veces la libre búsqueda en esas tierras vírgenes.
La primer noche de la exploración, el campamento observó claras señales de presencia inteligente alrededor de ellos.
Algunas cosas aparecieron fuera de su lugar, otras, simplemente desaparecieron.
Además, casi a la mitad del recorrido, fueron sitiados por una raza desconocida de perros, si es que a eso se le podia llamar perros; seguidos por un ser de enormes proporciones, de piel plateada y cabellos blancos.
El corazón les dió un vuelco atroz cuando descubrieron su rostro humanoide.
Esto era indescriptible.
Una manada de creaturas siniestras comandada por el que seguramente habia sido reportado como "pie grande", si a algo se le podía atribuir ese nombre, era precisamente a eso.
Inmediatamente la gente dentro del campamento pidió refuerzos. Esta situación rebasaba cualquier expectativa.
Por alguna razón los perros gigantes dejaron huir a los sitiados, pero ellos les siguian los pasos.
Para cuando llegaron los refuerzos ya habian muerto varios perros a manos de los exploradores.
El líder había desaparecido en un momemento insondable de la persecución.
Cuando los helicopteros aterrizaron también lo hizo el.
Salió de entre las espesas nubes y se paró en una roca.
Este ser, además, estaba alado.
No podía ser.
Entonces todas las suposiciones planteadas anteriormente quedaban anuladas.
Lo mas parecido a su apariencia era a la de un ángel.
Le dispararon a matar. El angel esquivó los primeros disparos mientras entonaba una canción, una melodía ensordecedora, irremisiblemente hermosa y que sin embargo, alteró aun más a los miembros de la milicia.
El ángel cayó herido y fue llevado a un laboratorio para ser estudiado a profundidad.
Hace algunos minutos dijo unas palabras en una lengua mistica, no carente de musicalidad y tristeza.
El ángel dejaba este mundo, abrumado.
Ellos trataban de salvarlo.
Yo sólo repetía lo que mi corazón me dictaba decir.
Tarde, muy tarde.
A Hécate
¡Ay! ¡no llamó! ¡soy presa de unos dolores terribles!
¡Me retuerzo!
¡¿En que mal tan profano me habré visto envuelta para merecer semejante calamidad?!
¡Que el dios de los hombres se apiade de mi aun esperanzado corazón!
¡Oh! ¡hécate! diosa de la noche, ¡cántale mi canción!
¡Oh! ¡Esta canción de anhelo y desesperación!
¡Que la oiga!
¡Y que su seno se hinche del más profundo arrepentimiento!
¡Hécate!
Me arrojo a tus brazos en lágrimas, lágrimas que me parecen océanos de deshielo. ¡Así como se derrite entero mi antes congelado corazón!
¡Hécate! Caro a ti, te confío.
El delicado y sutil oído de mi amado ¡ay de mi que lo amo!
¡Ay de mi que canto esta canción eterna y desbordante!,
que ha de acabar con el ultimo atisbo de sensatez y de razón
¡Me retuerzo!
¡¿En que mal tan profano me habré visto envuelta para merecer semejante calamidad?!
¡Que el dios de los hombres se apiade de mi aun esperanzado corazón!
¡Oh! ¡hécate! diosa de la noche, ¡cántale mi canción!
¡Oh! ¡Esta canción de anhelo y desesperación!
¡Que la oiga!
¡Y que su seno se hinche del más profundo arrepentimiento!
¡Hécate!
Me arrojo a tus brazos en lágrimas, lágrimas que me parecen océanos de deshielo. ¡Así como se derrite entero mi antes congelado corazón!
¡Hécate! Caro a ti, te confío.
El delicado y sutil oído de mi amado ¡ay de mi que lo amo!
¡Ay de mi que canto esta canción eterna y desbordante!,
que ha de acabar con el ultimo atisbo de sensatez y de razón
Patologías 1
Desde el cuarto subterráneo de investigaciones patológicas
28 febrero 3512
Hoy cierra una de las investigaciones mas exhaustivas de la última era.
Hace 7 años hubo un accidente de tráfico, una persona se desgarró completamente la cabeza y el encontrar un dispositivo incrustado en la parte central del cerebro desencadenó gran interés entre los doctores de la facultad de la ciudad central.
Despues de examinar el dispositivo se puso en manifiesto que no tenia propósitos malignos, es decir, la serie de circuitos, algo dañados, fue estudiado y reparado a detalle, de manera que en posteriores experimentos fue implantado en diversos seres vivos de calidad mamifera, esto, evidentemente, para no dañar a ningun ser humano y obtener resultados satisfactorios en el analisis del dispositivo.
Los dos meses consecuentes arrojaron un fallido resultado al no observar ninguna reacción favorable o desfavorable en los sujetos a investigacion.
Dias después, los cientificos involucrados en la investigacion, mandaron peticiones formales a las autoridades supremas para realizar los analisis en seres humanos, evitando el menor daño a la sociedad, porsupuesto.
Esto se debió a la importancia atribuida por algunos expertos al dispositivo; ya que era una tecnologia primitiva y a la vez increiblemente visionaria y además, tenia como caracteristica principal estar relacionado a la fecha precisa del "evento desconocido", hacia el año 2010.
Esto elevó las expectativas de la investigación, el acceso y sobre todo el presupuesto delegado a la misma.
6 meses despues, el permiso fue firmado y llegaron los primeros sujetos listos para la examinación conductual bajo el influjo del dispositivo.
Los resultados fueron sorprendentes.
Al parecer a las pocas horas de habérseles implantado el mecanismo en el lugar exacto de haberlo encontrado en el primer individuo, la persona manifiesta claros indicios de misticidad y excentricismo.
Parecian hablar con alguien llamado "dios" y mencionaban terminos extraños como: bendicion y oracion, terminos desconocidos hasta ese momento.
Esto significó el detonante para los expertos sobre "el hecho desconocido", para investigar a fondo y determinar su relación con el mecanismo.
28 febrero 3512
Hoy cierra una de las investigaciones mas exhaustivas de la última era.
Hace 7 años hubo un accidente de tráfico, una persona se desgarró completamente la cabeza y el encontrar un dispositivo incrustado en la parte central del cerebro desencadenó gran interés entre los doctores de la facultad de la ciudad central.
Despues de examinar el dispositivo se puso en manifiesto que no tenia propósitos malignos, es decir, la serie de circuitos, algo dañados, fue estudiado y reparado a detalle, de manera que en posteriores experimentos fue implantado en diversos seres vivos de calidad mamifera, esto, evidentemente, para no dañar a ningun ser humano y obtener resultados satisfactorios en el analisis del dispositivo.
Los dos meses consecuentes arrojaron un fallido resultado al no observar ninguna reacción favorable o desfavorable en los sujetos a investigacion.
Dias después, los cientificos involucrados en la investigacion, mandaron peticiones formales a las autoridades supremas para realizar los analisis en seres humanos, evitando el menor daño a la sociedad, porsupuesto.
Esto se debió a la importancia atribuida por algunos expertos al dispositivo; ya que era una tecnologia primitiva y a la vez increiblemente visionaria y además, tenia como caracteristica principal estar relacionado a la fecha precisa del "evento desconocido", hacia el año 2010.
Esto elevó las expectativas de la investigación, el acceso y sobre todo el presupuesto delegado a la misma.
6 meses despues, el permiso fue firmado y llegaron los primeros sujetos listos para la examinación conductual bajo el influjo del dispositivo.
Los resultados fueron sorprendentes.
Al parecer a las pocas horas de habérseles implantado el mecanismo en el lugar exacto de haberlo encontrado en el primer individuo, la persona manifiesta claros indicios de misticidad y excentricismo.
Parecian hablar con alguien llamado "dios" y mencionaban terminos extraños como: bendicion y oracion, terminos desconocidos hasta ese momento.
Esto significó el detonante para los expertos sobre "el hecho desconocido", para investigar a fondo y determinar su relación con el mecanismo.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Pintura
Llegué a su casa, una casa grande, muy espaciosa. “Hey, qué onda”. Tenía hambre y me atraganté con las gorditas que había en la mesa. Los nervios empezaban a hacer efecto. Recordé lo que le había dicho el día anterior: “Yo ya había sido modelo”, pero a decir verdad, exageré. Su cuarto estaba lleno de cuadros. Dos de ellos con viejas desnudas. “¿Y ellas posaron así o te las imaginaste?” Con toda la naturalidad del mundo me contestó que así habían posado y que eran sus amigas. Empecé a hablar de la escuela como idiota, de los amigos en común. La verborrea fluía. Y mi sensual imaginación también. No quería pensar en nada. Entonces mi amigo abrió la boca y dijo lentamente: “Aquí está la botella, por si quieres”. Parece que ésa era la respuesta a mi anterior pregunta: “¿no tienes algo para darme valor?”. Entonces vi en la mesa la botella de vodka completa. Uno, dos, cuatro, cinco, siete… ¿Ya cuántos shots llevaba? Me recosté en la cama y me dije: “En menos de quine minutos me voy a poner bien pendeja”. Entré al baño y, con la prisa y los característicos movimientos de ojos y brazos de las borrachas, me desvestí. Después salí y me acomodé en la cama, que estaba deshecha, las sábanas me picaban: La cara de mamá se me aparecía a cada instante, diciéndome que yo era una perdida.
Él sostenía un lápiz y un cuaderno de esas hojas gruesas que no sé cómo se llaman. Me decía: muévete para acá, recuéstate para allá, quítate los lentes. No, espera. Mejor no te los quites. Se ve bien así. Pon la mano acá. Cuando terminó de dar las indicaciones yo ya estaba en mi punto máximo: Totalmente borracha y cachonda.
Esperé, no fue difícil esperar. Los ojos se me iban para todos lados. Me gritaba: “¡Hey, no te vayas a quedar dormida!”, a lo que yo respondía ebria: “Na, cómo crees”. Luego me dijo: “listo ya puedes moverte”. Me tumbé en la cama y él se acostó junto a mí. “Demonios, esto va a terminar en lo que todos dicen que termina”, pensé. No me daba cuenta de mi desnudez. El me acarició las piernas y la cintura. Temblaba.
Noté que algo frío y duro recorría mi cuerpo. Aunque trataba de moverme para saber qué era, no podía. Él parecía deslizarlo con un placer inmenso. Me confundía. Sentía su respiración acelerada, caliente, en mi oreja. Se puso tras de mí y apretaba su cuerpo contra el mío cada vez más fuerte. Mi cuerpo no me respondía y cuando sentí el dolor de una penetración rápida y furiosa quise escapar. Contaba treinta y uno, treinta y dos , treinta y tres.
Lo ultimo que vi fue el cuchillo y su otra mano llena de sangre diciéndome adiós. Se cambió de ropa y salió de la casa. No recogió mi cadáver, no limpió, no hizo nada. Cuando se iba lo escuche decir: “una más, unas menos: todas se parecen”.
Él sostenía un lápiz y un cuaderno de esas hojas gruesas que no sé cómo se llaman. Me decía: muévete para acá, recuéstate para allá, quítate los lentes. No, espera. Mejor no te los quites. Se ve bien así. Pon la mano acá. Cuando terminó de dar las indicaciones yo ya estaba en mi punto máximo: Totalmente borracha y cachonda.
Esperé, no fue difícil esperar. Los ojos se me iban para todos lados. Me gritaba: “¡Hey, no te vayas a quedar dormida!”, a lo que yo respondía ebria: “Na, cómo crees”. Luego me dijo: “listo ya puedes moverte”. Me tumbé en la cama y él se acostó junto a mí. “Demonios, esto va a terminar en lo que todos dicen que termina”, pensé. No me daba cuenta de mi desnudez. El me acarició las piernas y la cintura. Temblaba.
Noté que algo frío y duro recorría mi cuerpo. Aunque trataba de moverme para saber qué era, no podía. Él parecía deslizarlo con un placer inmenso. Me confundía. Sentía su respiración acelerada, caliente, en mi oreja. Se puso tras de mí y apretaba su cuerpo contra el mío cada vez más fuerte. Mi cuerpo no me respondía y cuando sentí el dolor de una penetración rápida y furiosa quise escapar. Contaba treinta y uno, treinta y dos , treinta y tres.
Lo ultimo que vi fue el cuchillo y su otra mano llena de sangre diciéndome adiós. Se cambió de ropa y salió de la casa. No recogió mi cadáver, no limpió, no hizo nada. Cuando se iba lo escuche decir: “una más, unas menos: todas se parecen”.
viernes, 20 de noviembre de 2009
El juicio
En el foro: La mujer enjuicida con el seño fruncido.
Mordiéndose el labio inferior con una mirada soberbia. Sus cabellos largos caen por detrás de la silla.
Derecha, descansa las palmas de las manos en sus rodillas.
Desnuda, esperando el veredicto del jurado.
¿Quién compone éste pérfido jurado? ¿Quién la observa con ojos inquisitorios y sonrisa burlona? Son muchos, miles. Hasta donde la vista alcanza a ver. Sillas llenas de gente demoniaca y sumamente detestable. ¿Qué quieren del cuerpo horrible de la mujer?
¿Qúe buscan si tiene lo que todos tenemos en nuestra carcel de carne?
Ella los mira también, no baja la mirada. No está asustada. La sorpresa se ha ido y el hastío ha llegado a tomar su lugar. Aburrida de la misma silla, aburrida de la misma gente, aburrida de estar desnuda, aburrida ya de vivir esperando el juicio final.
Mordiéndose el labio inferior con una mirada soberbia. Sus cabellos largos caen por detrás de la silla.
Derecha, descansa las palmas de las manos en sus rodillas.
Desnuda, esperando el veredicto del jurado.
¿Quién compone éste pérfido jurado? ¿Quién la observa con ojos inquisitorios y sonrisa burlona? Son muchos, miles. Hasta donde la vista alcanza a ver. Sillas llenas de gente demoniaca y sumamente detestable. ¿Qué quieren del cuerpo horrible de la mujer?
¿Qúe buscan si tiene lo que todos tenemos en nuestra carcel de carne?
Ella los mira también, no baja la mirada. No está asustada. La sorpresa se ha ido y el hastío ha llegado a tomar su lugar. Aburrida de la misma silla, aburrida de la misma gente, aburrida de estar desnuda, aburrida ya de vivir esperando el juicio final.
En la muerte está la cura para mi alma enferma
La familia inexistente.
Los amigos que no existen.
Y a aquellos que han usado mi vida para limpiarse sus patas sucias.
Desde el fondo de ésta alma podrida
Los detesto
Isabel
Los amigos que no existen.
Y a aquellos que han usado mi vida para limpiarse sus patas sucias.
Desde el fondo de ésta alma podrida
Los detesto
Isabel
jueves, 15 de octubre de 2009
ApoderARTE
El arte como tal, es expresado como cualquier cosa hecha por un ser humano con el fin de expresar sentimientos, emociones, ideas. Cualquier cosa proveniente del mundo sensorial, los sabores, los colores, los sonidos. Para crear, entonces, el hombre se vale de distintos medios que le permiten lograr su cometido y decir lo que desea transmitir a su congénere. El hombre hace visible lo invisible, hace tangible lo impalpable.
En un sentido amplio, el arte, que viene del latín ars que significa técnica y fue divido por los sabios de la antigüedad en las bellas artes y las artes menores. Las bellas artes abarcan la arquitectura, la danza, la música, la poesía (literatura), la pintura. Aunque recientemente se le han agregado el cine, la fotografía y la historieta. ¿Curioso, no?
Sin embargo, a pesar de que es unánime la opinión de que cualquiera de estas disciplinas son, efectivamente, ramas del arte, las cualidades que hacen de cada obra en particular parte de éste y por tanto, llena y saturada de estética están sujetas a una enorme polémica. Muchos factores entran conflicto a la hora de tratar de establecer una opinión acertada sobre el tema. Pero uno que cobra importancia sobre los demás sería probablemente el placer que debe experimentar el receptor del mensaje contenido en la obra. La intensidad de las sensaciones que se produce en el reflejo sensible de la misma que nos centraliza y unifica. El poder de evocación y de reafirmación en nosotros mismos constituye el valor fundamental: el que despierte goces sensuales en los seres humanos.
Para Ernst Gombrich en realidad el arte no existe, para él, sólo hay artistas. En el arte recae todo el peso de la cultura, de los tiempos, de los conflictos de cada época. Si bien, los cánones estéticos existen, hay barreras que se van derrumbando con el paso de los años. Pondré un ejemplo: en una edad en donde el hombre yace desprovisto de seguridad, cuando el hombre se torna nihilista y carente de intereses debido a múltiples razones de su entorno, por ejemplo, en un ambiente general de post-guerra, la obra más despreocupada atenderá a sus necesidades y a sus deseos más profundo; una obra donde se plasmen las realidades alternas y el mundo de los sueños ofrecerá a nuestros yos rutas de acceso a otras opciones de recreación. Entonces, ésto o aquéllo que nos provoque un sinfín de sensaciones, muchas veces inconexas pero encaminadas de buena manera a la misma finalidad puede llevar, sin duda alguna, el estandARTE de “la belleza”.
Aún así, por mucho que queramos defender al arte como medio de creación, de endiosamiento, de libertad, de sublime expresión, como un medio para deshacernos de las ataduras y alberca donde sumergirnos en un mar de heroica y pomposa dicha, no podemos hacer mucho. Hoy en día muchos conceptos absurdos navegan con la bandera del arte. El poder ha fijado su escrupulosa mirada en la obra artística y ha decidido que ha de adueñarse de ella a como de lugar: repartiendo becas a diestra y siniestra, haciéndose amigo de innovadores y por supuesto, hacerse propaganda de ellos.
La ventajas del producto que lleva el emblema de una nación, de los gustos, miedos, bajezas y aspiraciones de un pueblo, no puede tomarse a la ligera. Es así como el problema va más allá de lo que cualquiera de nosotros pudiéramos pensar y es porque el meollo del asunto es algo que es más propio del ser humano que el amor a lo hermoso: la voluntad de poder.
Así, el arte, los estándares estéticos de una época en un lugar determinado, se convierte en la mejor herramienta para llegar al corazón malherido de la víctima. La lástima con la que se debe ver al prójimo, es otra cosa que debe ser tomada muy en cuenta. Saber por adelantado que todos los seres existentes en este mundo están acongojados y viven sólo por vivir. El elixir que la belleza y el placer proveen es lo que hace de sus insipientes vidas el carrusel alocado que todos desean experimentar. Tomando esto en cuenta, cualquier esfuerzo, bello por supuesto, significará hacerte de fans, muchos o pocos, eso no importa. El hombre creador, el hombre inteligente que ve a su prójimo con lástima y le da un juguete para que se revuelque en su charco de lodo, será exitoso, adulado, admirado, acaudalado e incluso, alabado como a un dios, podrían decir algunos. ¿Acaso eso no es el poder! Qué es el poder sino tener al pequeño vecino en la palma de tu mano, observándote con religiosa exaltación. El hombre creador de cosas bellas se convierte a sí mismo en una escultura fantástica, hecha del más excelso barro humano, tallado por los mismísimos dioses en persona.
Algunos miembros de éste fabuloso gremio de los artistas ya se han dado cuenta de esto que menciono (“algunos” es un eufemismo) y han llevado sus límites hasta las últimas consecuencias. Escritores, pintores, escultores, por mencionar algunos: Octavio Paz, Diego Rivera, Miguel Ángel y más contemporáneamente, hasta los actores de televisión(como Arnold Swachsenegger).
Díganme entonces, el placer plasmado, los sentidos derramados ¿es igual a belleza ó a poder?
En un sentido amplio, el arte, que viene del latín ars que significa técnica y fue divido por los sabios de la antigüedad en las bellas artes y las artes menores. Las bellas artes abarcan la arquitectura, la danza, la música, la poesía (literatura), la pintura. Aunque recientemente se le han agregado el cine, la fotografía y la historieta. ¿Curioso, no?
Sin embargo, a pesar de que es unánime la opinión de que cualquiera de estas disciplinas son, efectivamente, ramas del arte, las cualidades que hacen de cada obra en particular parte de éste y por tanto, llena y saturada de estética están sujetas a una enorme polémica. Muchos factores entran conflicto a la hora de tratar de establecer una opinión acertada sobre el tema. Pero uno que cobra importancia sobre los demás sería probablemente el placer que debe experimentar el receptor del mensaje contenido en la obra. La intensidad de las sensaciones que se produce en el reflejo sensible de la misma que nos centraliza y unifica. El poder de evocación y de reafirmación en nosotros mismos constituye el valor fundamental: el que despierte goces sensuales en los seres humanos.
Para Ernst Gombrich en realidad el arte no existe, para él, sólo hay artistas. En el arte recae todo el peso de la cultura, de los tiempos, de los conflictos de cada época. Si bien, los cánones estéticos existen, hay barreras que se van derrumbando con el paso de los años. Pondré un ejemplo: en una edad en donde el hombre yace desprovisto de seguridad, cuando el hombre se torna nihilista y carente de intereses debido a múltiples razones de su entorno, por ejemplo, en un ambiente general de post-guerra, la obra más despreocupada atenderá a sus necesidades y a sus deseos más profundo; una obra donde se plasmen las realidades alternas y el mundo de los sueños ofrecerá a nuestros yos rutas de acceso a otras opciones de recreación. Entonces, ésto o aquéllo que nos provoque un sinfín de sensaciones, muchas veces inconexas pero encaminadas de buena manera a la misma finalidad puede llevar, sin duda alguna, el estandARTE de “la belleza”.
Aún así, por mucho que queramos defender al arte como medio de creación, de endiosamiento, de libertad, de sublime expresión, como un medio para deshacernos de las ataduras y alberca donde sumergirnos en un mar de heroica y pomposa dicha, no podemos hacer mucho. Hoy en día muchos conceptos absurdos navegan con la bandera del arte. El poder ha fijado su escrupulosa mirada en la obra artística y ha decidido que ha de adueñarse de ella a como de lugar: repartiendo becas a diestra y siniestra, haciéndose amigo de innovadores y por supuesto, hacerse propaganda de ellos.
La ventajas del producto que lleva el emblema de una nación, de los gustos, miedos, bajezas y aspiraciones de un pueblo, no puede tomarse a la ligera. Es así como el problema va más allá de lo que cualquiera de nosotros pudiéramos pensar y es porque el meollo del asunto es algo que es más propio del ser humano que el amor a lo hermoso: la voluntad de poder.
Así, el arte, los estándares estéticos de una época en un lugar determinado, se convierte en la mejor herramienta para llegar al corazón malherido de la víctima. La lástima con la que se debe ver al prójimo, es otra cosa que debe ser tomada muy en cuenta. Saber por adelantado que todos los seres existentes en este mundo están acongojados y viven sólo por vivir. El elixir que la belleza y el placer proveen es lo que hace de sus insipientes vidas el carrusel alocado que todos desean experimentar. Tomando esto en cuenta, cualquier esfuerzo, bello por supuesto, significará hacerte de fans, muchos o pocos, eso no importa. El hombre creador, el hombre inteligente que ve a su prójimo con lástima y le da un juguete para que se revuelque en su charco de lodo, será exitoso, adulado, admirado, acaudalado e incluso, alabado como a un dios, podrían decir algunos. ¿Acaso eso no es el poder! Qué es el poder sino tener al pequeño vecino en la palma de tu mano, observándote con religiosa exaltación. El hombre creador de cosas bellas se convierte a sí mismo en una escultura fantástica, hecha del más excelso barro humano, tallado por los mismísimos dioses en persona.
Algunos miembros de éste fabuloso gremio de los artistas ya se han dado cuenta de esto que menciono (“algunos” es un eufemismo) y han llevado sus límites hasta las últimas consecuencias. Escritores, pintores, escultores, por mencionar algunos: Octavio Paz, Diego Rivera, Miguel Ángel y más contemporáneamente, hasta los actores de televisión(como Arnold Swachsenegger).
Díganme entonces, el placer plasmado, los sentidos derramados ¿es igual a belleza ó a poder?
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Supermercado
Era una tarde-noche grisácea. No teníamos nada en la despensa y decidimos ir a un supermercado medio lúgubre y raro pero que tenía extraordinarias ofertas. Estaba comunicado a una red de locales, algo así como un mall pero no tan lujoso. Tenía tres pisos de altura y la tiendita de increíbles precios bajos se hallaba en el segundo piso conectada a la demás estructura por una pequeña escalera. Más bien era una tienda “underground” que sólo muy pocos elegidos conocíamos.
Tomamos un carrito, era chistosísimo, de puro milagro no se caía en pedazos. Los fierros chillaban a cada centímetro que lo deslizabas. Estábamos en el área de sopas instantáneas cuando unos muchachos bastante maduritos se acercaban también con su carrito carcacha. Tenían un rostro varonil y cuadrado, con mandíbula pronunciada; uno era rubio y otro moreno. A mí no me gustan los rucos, pero a mi amiga sí. Ella comenzó a hacer ruiditos raros:
“Papasitosss. Dijo en voz media-baja mientras hacía como si succionara un espagueti gigante.
--¡Cállate pendeja! Exclamé en voz baja porque los tipos se acercaban cada vez más.
Mi amiga me ignoró y siguió pronunciando sus obscenidades. Entonces salimos de ese cuarto para entrar al “departamento” de carnes (cada departamento era un pequeño cuarto destartalado). Estaba frío y los sujetos ya nos habían alcanzado.
--¿Están urgidas verdad?-- preguntó el hombre del pelo largo y rubio sin importarle la respuesta y empezó a quitarse la camisa.
Yo me excusé: -- Yo no, yo no, yo no dije nada--- y di unos pasos hacia atrás.
Me dio miedo. La actitud del hombre era hostil y su voz amedrentaba.
Volteé a ver a mi amiga. Estaba feliz, sus ojos brillaban clavados en el miembro del aquél güero.
Me fui. Esto iba a acabar de una manera que no me proponía ver.
Bajé las escaleras y salí a un patio grande con locales alrededor. Me senté en una banca. “¿Qué diablos acababa de suceder?” pensé con todo mi cuerpo expresando incredulidad.
Un piquete en la espalda y David estaba sonriéndome.
--¿Ey qué haces aquí?
--Pues nomás, ya ves.
--Vente, vamos a caminar.
El lugar era bastante grande, mucha gente, mucho ruido. La pista de hielo llamó mi atención. No di crédito a lo que ví: bebés deformes en la pista; otros sólo en posiciones extrañas. Los bebés no lloraban, sólo abrían sus grandes ojos de los que brotaban gruesas lágrimas.
Los patinadores iban poniendo nuevos bebés en la pista y recogían otros.
David vio mi cara de horror y para tranquilizarme (supuestamente) dijo: “son esculturas, es lo nuevo en arte”. No lo podía creer. Hasta dónde había llegado el hombre con la maldita bandera del arte.
--¿Por aquí puedo ir al tercer piso?
--¿Venías de la tienda, verdad?
--Si.
--Más adelante puedes subir por la otra escalera. Luego te llevo, sigamos caminando.
--No, me voy.-- Le di un beso en la mejilla y corrí.
No me importaba si encontraba a mi amiga en el mero punchis punchis. Tenía que irme de ahí. Tenia que contarle a ella lo que acaba de ver. Subí la escalera y me detuve a espiar, por si las moscas, pero ningún ruido salía del cuarto de carnes.
Entré al frío y bizarro lugar y sólo pude ver en el piso un tronco de mujer, sin brazos, ni piernas ni cabeza. Reconocí en ese torso la ropa de mi amiga. No había sangre ni rastro de sus miembros.Ese pedazo cercenado estaba ahí, sin más ni más ¿Qué debía hacer ahora? Observé por dos horas y después me retiré.
Tomamos un carrito, era chistosísimo, de puro milagro no se caía en pedazos. Los fierros chillaban a cada centímetro que lo deslizabas. Estábamos en el área de sopas instantáneas cuando unos muchachos bastante maduritos se acercaban también con su carrito carcacha. Tenían un rostro varonil y cuadrado, con mandíbula pronunciada; uno era rubio y otro moreno. A mí no me gustan los rucos, pero a mi amiga sí. Ella comenzó a hacer ruiditos raros:
“Papasitosss. Dijo en voz media-baja mientras hacía como si succionara un espagueti gigante.
--¡Cállate pendeja! Exclamé en voz baja porque los tipos se acercaban cada vez más.
Mi amiga me ignoró y siguió pronunciando sus obscenidades. Entonces salimos de ese cuarto para entrar al “departamento” de carnes (cada departamento era un pequeño cuarto destartalado). Estaba frío y los sujetos ya nos habían alcanzado.
--¿Están urgidas verdad?-- preguntó el hombre del pelo largo y rubio sin importarle la respuesta y empezó a quitarse la camisa.
Yo me excusé: -- Yo no, yo no, yo no dije nada--- y di unos pasos hacia atrás.
Me dio miedo. La actitud del hombre era hostil y su voz amedrentaba.
Volteé a ver a mi amiga. Estaba feliz, sus ojos brillaban clavados en el miembro del aquél güero.
Me fui. Esto iba a acabar de una manera que no me proponía ver.
Bajé las escaleras y salí a un patio grande con locales alrededor. Me senté en una banca. “¿Qué diablos acababa de suceder?” pensé con todo mi cuerpo expresando incredulidad.
Un piquete en la espalda y David estaba sonriéndome.
--¿Ey qué haces aquí?
--Pues nomás, ya ves.
--Vente, vamos a caminar.
El lugar era bastante grande, mucha gente, mucho ruido. La pista de hielo llamó mi atención. No di crédito a lo que ví: bebés deformes en la pista; otros sólo en posiciones extrañas. Los bebés no lloraban, sólo abrían sus grandes ojos de los que brotaban gruesas lágrimas.
Los patinadores iban poniendo nuevos bebés en la pista y recogían otros.
David vio mi cara de horror y para tranquilizarme (supuestamente) dijo: “son esculturas, es lo nuevo en arte”. No lo podía creer. Hasta dónde había llegado el hombre con la maldita bandera del arte.
--¿Por aquí puedo ir al tercer piso?
--¿Venías de la tienda, verdad?
--Si.
--Más adelante puedes subir por la otra escalera. Luego te llevo, sigamos caminando.
--No, me voy.-- Le di un beso en la mejilla y corrí.
No me importaba si encontraba a mi amiga en el mero punchis punchis. Tenía que irme de ahí. Tenia que contarle a ella lo que acaba de ver. Subí la escalera y me detuve a espiar, por si las moscas, pero ningún ruido salía del cuarto de carnes.
Entré al frío y bizarro lugar y sólo pude ver en el piso un tronco de mujer, sin brazos, ni piernas ni cabeza. Reconocí en ese torso la ropa de mi amiga. No había sangre ni rastro de sus miembros.Ese pedazo cercenado estaba ahí, sin más ni más ¿Qué debía hacer ahora? Observé por dos horas y después me retiré.
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