Quiero ir tras de ti y llorarte como siempre lo he hecho.
Pedirte perdón por algo que no hice
y abrazarte aunque tu permanezcas con tus brazos lado a lado.
Quiero llevarte flores aunque no seas mi amante, sólo para ver ese gesto de
emoción en tu rostro que me hace sentir como si borrara todo el daño que le he hecho al mundo. Que se te ilumine el rostro y sepas que hay alguien siempre pensando en ti
que se pregunta cómo estás a cada segundo y a cada momento de tu vida, que seas feliz porque te doy lo que nunca tuviste. Que seas feliz porque soy tu mamá, tu papá y tu hermana y porque eso mismo es lo que eres para mí.
¡Que tu desdén me persiga y tu mirada no vea, me enferma!
No podrías imaginarte que alguien te quiera más que yo
porque he vivido por ti y para ti desde hace mucho tiempo
y mi vida se cifraba en los momentos contigo.
Te rogué que no te fueras, que no me abandonarás, siempre te lo imploré. "Llévame a donde tu vayas!" te gritaba.
Pero estoy abandonada otra vez, como siempre.
Mutilada
Ese pedazo de mi alma que veo caminar por los pasillos
¡No me voltea a ver, Dios! ¡no me mira, Dios! ¿por qué no me mira?
si lo único que hago es
extrañarla y sentir cómo si no hubiera un presente
mientras busco como tenerla en mi mañana.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
sábado, 19 de junio de 2010
D r e a m
Apenas podía divisar luz dentro de esa casa. Mi madre había entrado a trabajar a una casa como promotora de plantas. Las plantas no eran la gran cosa. Eran plantas viejas que habían pertenecido a las familias desde hacía mucho tiempo. Incluso había una planta de mi propia abuela: una teresita. Como te digo, las plantas no eran ni muy grandes, ni muy raras ni muy caras. Su valor residía en su antigüedad. Mamá era feliz en ese trabajo, se sentía útil y diligente. Los primeros meses que estuvo en ese trabajo se le veía radiante. Luego las cosas comenzaron a cambiar.
La luz de esa casa gigantesca tenía algo raro, algún desperfecto, no lo sé. Ya fuera de día o de noche y por más focos que hubieran sido prendidos dentro de la casa, era imposible saberlo. Tu mirabas por fuera y pensabas que la casa estaba sola, vacía, no se notaba la luz por ningún lado. Mamá, entonces optaba por estar afuera de la residencia con una sonrisa que nunca le había visto en el rostro y la puerta entreabierta para que la gente no se confundiera pues, era muy fácil hacerlo.
Después de un tiempo todo se tornó muy extraño. Papá iba con mi madre al trabajo. Se sentaba en la sala en una silla y al lado tenía una caja llena de chucherías que complementaban lo del negocio de las plantas. La caja contenía tierra, abono, palitas, macetas, regaderas, bolsas de plástico.
Cierto día entré por la puerta entreabierta. Mi mamá enseñaba las plantas a una señora gorda con un vestido de flores rosas.
-Esta es la planta que perteneció a mi difunta madre. Es una teresita.- Señalaba una hermosa planta pequeña de colores lila y rosa con cara de absorta. Me quedé contemplándola un buen rato y descubrí que su faz era opaca. Ni el rostro ni el cuerpo de mi madre emitían ni reflejaban ningún tipo de luz. Mi madre se estaba convirtiendo en una sombra. Una figura oscura. Papá seguía sentado en la sillita, me había visto pero no había hecho ningún ademán de saludo. Seguía ahí, absorto en la oscuridad. Los focos cada vez daban menos luz, papá casi estaba en tinieblas cuando entré al cuarto. Me senté a su lado pero no le importó, no se inmutó. Decidí salir de ahí. Mamá seguía con su cara de felicidad imperturbable e infinita con la señora gorda tras de ella. Atravesé el jardín, sólo podía pensar que había algo que no me habían querido decir.
-----
La escuela no era un buen lugar para estudiar, eramos muy pocos alumnos. Sí, selectos tal vez. Cada persona que ocupaba un asiento en aquellos salones tenía una mente profunda y sinuosa. Él me esperaba en la jardinera fuera de la escuela. Yo lo había escogido a él desde que lo vi. Era corpulento, alto, su cabello lacio y muy negro. Siempre tenía un cigarro en la boca. Cuando una mujer, un día, tomó su mano, me di cuenta que alguien lo había elegido previamente. Mi corazón no podía dejar de verlo, no podía dejar de desearlo y, poco a poco, me acerqué. Logré que dejara a la otra, y me convertí en su centro de gravedad. Ese día estaba radiante, su piel blanca tenía unas pequeñas pecas en los cachetes. Su hermosos labios rojos y sus dientes pequeños y separados esbozaban una sonrisa que me desarmaba. A su lado yo era como un papalote. Él me tomaba de la mano mientras yo volaba el azul del cielo.
Cruzamos el estacionamiento y luego salimos a una calle muy abarrotada. No pronunciábamos palabra. Nuestro amor inundaba todo, el silencio era necesario para los rituales en los que dos almas se juntan. Llegamos a la alameda. No recuerdo que ese hubiera sido el plan en un principio. Pero a su lado no me importaba a dónde ir, aunque fuera al mismísimo infierno. Pensaba en esta situación cuando me arrepentí de haber pensado cosa semejante. La plaza estaba atestada de gente. Gente vestida de negro en su mayoría, muchos corrían y había gritos por todas partes. Gritos que no alcazaba a distinguir si eran de júbilo o de llanto. Aquello se veía también en sombras, últimamente todos los lugares parecían ser invadidos de una oscuridad inusitada, más bien, de tinieblas. El hombre a mi lado había cambiado de expresión de manera repentina al llegar al lugar. La incredulidad seguía pegada a mi rostro. Me soltó la mano y corrió a un poste a pegar una manta. Luego yo corrí para intentar ver lo que decía y el me empujó para que no pudiera hacerlo. Si lo analizo ahora, después de dos años, no puedo siquiera recordar una palabra textual. Lo único que sé es que era una petición. Nos fuimos. Yo estaba asustada: "También él me oculta algo".
-------
La siguiente ocasión que fui a ver a mamá a su trabajo me encontré con un padre aún más enfermizo. Me senté a su lado pero ya no distinguía el rostro de mi papá. Estaba ojeroso, con ojeras de esas hundidas y negras.
Tomé todas las cosas que tenía en la cajita y me las lleve al otro jardín. Papá me mando mensajes de texto aterradores: "Regresa con esas cosas, yo sé que te vas a masturbar". "Regresa ya, tráeme las cosas, sucia". Mi padre estaba fuera de sí. Esas palabras parecían desvaríos de viejito. Inmediatamente volví y le tiré sus malditas cosas en la cara. Algo muy raro estaba ocurriendo.
---------
Nunca comprenderé los hechos que narraré a continuación. Mi corazón aún se niega a aceptarlos. Y mucho menos a considerarlos parte de la historia de mi vida. Un buen día fui a visitar a mi madre a la casona donde hacia sus ventas, bastante raquiticas, por cierto. No sé por qué razón mi madre y mi padre seguían estando en ese lugar. No sé ni de qué vivíamos. Como quiera, saliendo de la escuela me dirigí para allá. Mamá no estaba afuera como de costumbre. La puerta estaba entreabierta, eso sí. Cuando entré me di cuenta que ahora los focos ya no alumbraban nada. Se oía murmullo en un pasillo. Supuse que daría a un patio. Así era. Aunque lo que vieron mis ojos en ese momento no lo pude creer ni aún ahora que vivo alejada de mis padres: el patio estaba lleno de gente, gente desnuda gritando, en conmoción. Cuando entre en el lugar no pude huir. Habia tanta gente que cuando me acerqué al centro ya no podía salir, estaba atrapada por todas esas personas. En el centro había un pozo gigante. ¿Cómo es que en una zona residencial podía haber tal cosa? En el pozo habían semicírculos en llamas. Corría la gente como loca de un lado a otro. Vi que una amiga del colegio se acercaba a mi, desnuda también, sudando y llorando. La tomé entre mis brazos y la apreté contra mi pecho, lloraba desesperadamente. Forcejeaba conmigo. Yo soy alta, muy alta y tengo una excelente constitución, así que no me fue difícil retenerla en mis brazos. "La oscuridad, la oscuridad nos ha robado la luz". Repitió dos veces. Sentía que la amaba más que nunca, no quería dejarla ir. Ella quería tirarse al vacío, quería ir al pozo lleno de fuego. Esta gente descubrió algo que ya no pueden controlar. Todos lloraban en agonía. Tranquilicé a Marina. Estaba serena en mis brazos. Estaba ida, perdida pero logré que me siguiera fuera de la mansión. Ya en la calle, le preste la camisa que que yo traía y me quedé solamente en brasier hasta que llegamos a la casa.
La luz de esa casa gigantesca tenía algo raro, algún desperfecto, no lo sé. Ya fuera de día o de noche y por más focos que hubieran sido prendidos dentro de la casa, era imposible saberlo. Tu mirabas por fuera y pensabas que la casa estaba sola, vacía, no se notaba la luz por ningún lado. Mamá, entonces optaba por estar afuera de la residencia con una sonrisa que nunca le había visto en el rostro y la puerta entreabierta para que la gente no se confundiera pues, era muy fácil hacerlo.
Después de un tiempo todo se tornó muy extraño. Papá iba con mi madre al trabajo. Se sentaba en la sala en una silla y al lado tenía una caja llena de chucherías que complementaban lo del negocio de las plantas. La caja contenía tierra, abono, palitas, macetas, regaderas, bolsas de plástico.
Cierto día entré por la puerta entreabierta. Mi mamá enseñaba las plantas a una señora gorda con un vestido de flores rosas.
-Esta es la planta que perteneció a mi difunta madre. Es una teresita.- Señalaba una hermosa planta pequeña de colores lila y rosa con cara de absorta. Me quedé contemplándola un buen rato y descubrí que su faz era opaca. Ni el rostro ni el cuerpo de mi madre emitían ni reflejaban ningún tipo de luz. Mi madre se estaba convirtiendo en una sombra. Una figura oscura. Papá seguía sentado en la sillita, me había visto pero no había hecho ningún ademán de saludo. Seguía ahí, absorto en la oscuridad. Los focos cada vez daban menos luz, papá casi estaba en tinieblas cuando entré al cuarto. Me senté a su lado pero no le importó, no se inmutó. Decidí salir de ahí. Mamá seguía con su cara de felicidad imperturbable e infinita con la señora gorda tras de ella. Atravesé el jardín, sólo podía pensar que había algo que no me habían querido decir.
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La escuela no era un buen lugar para estudiar, eramos muy pocos alumnos. Sí, selectos tal vez. Cada persona que ocupaba un asiento en aquellos salones tenía una mente profunda y sinuosa. Él me esperaba en la jardinera fuera de la escuela. Yo lo había escogido a él desde que lo vi. Era corpulento, alto, su cabello lacio y muy negro. Siempre tenía un cigarro en la boca. Cuando una mujer, un día, tomó su mano, me di cuenta que alguien lo había elegido previamente. Mi corazón no podía dejar de verlo, no podía dejar de desearlo y, poco a poco, me acerqué. Logré que dejara a la otra, y me convertí en su centro de gravedad. Ese día estaba radiante, su piel blanca tenía unas pequeñas pecas en los cachetes. Su hermosos labios rojos y sus dientes pequeños y separados esbozaban una sonrisa que me desarmaba. A su lado yo era como un papalote. Él me tomaba de la mano mientras yo volaba el azul del cielo.
Cruzamos el estacionamiento y luego salimos a una calle muy abarrotada. No pronunciábamos palabra. Nuestro amor inundaba todo, el silencio era necesario para los rituales en los que dos almas se juntan. Llegamos a la alameda. No recuerdo que ese hubiera sido el plan en un principio. Pero a su lado no me importaba a dónde ir, aunque fuera al mismísimo infierno. Pensaba en esta situación cuando me arrepentí de haber pensado cosa semejante. La plaza estaba atestada de gente. Gente vestida de negro en su mayoría, muchos corrían y había gritos por todas partes. Gritos que no alcazaba a distinguir si eran de júbilo o de llanto. Aquello se veía también en sombras, últimamente todos los lugares parecían ser invadidos de una oscuridad inusitada, más bien, de tinieblas. El hombre a mi lado había cambiado de expresión de manera repentina al llegar al lugar. La incredulidad seguía pegada a mi rostro. Me soltó la mano y corrió a un poste a pegar una manta. Luego yo corrí para intentar ver lo que decía y el me empujó para que no pudiera hacerlo. Si lo analizo ahora, después de dos años, no puedo siquiera recordar una palabra textual. Lo único que sé es que era una petición. Nos fuimos. Yo estaba asustada: "También él me oculta algo".
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La siguiente ocasión que fui a ver a mamá a su trabajo me encontré con un padre aún más enfermizo. Me senté a su lado pero ya no distinguía el rostro de mi papá. Estaba ojeroso, con ojeras de esas hundidas y negras.
Tomé todas las cosas que tenía en la cajita y me las lleve al otro jardín. Papá me mando mensajes de texto aterradores: "Regresa con esas cosas, yo sé que te vas a masturbar". "Regresa ya, tráeme las cosas, sucia". Mi padre estaba fuera de sí. Esas palabras parecían desvaríos de viejito. Inmediatamente volví y le tiré sus malditas cosas en la cara. Algo muy raro estaba ocurriendo.
---------
Nunca comprenderé los hechos que narraré a continuación. Mi corazón aún se niega a aceptarlos. Y mucho menos a considerarlos parte de la historia de mi vida. Un buen día fui a visitar a mi madre a la casona donde hacia sus ventas, bastante raquiticas, por cierto. No sé por qué razón mi madre y mi padre seguían estando en ese lugar. No sé ni de qué vivíamos. Como quiera, saliendo de la escuela me dirigí para allá. Mamá no estaba afuera como de costumbre. La puerta estaba entreabierta, eso sí. Cuando entré me di cuenta que ahora los focos ya no alumbraban nada. Se oía murmullo en un pasillo. Supuse que daría a un patio. Así era. Aunque lo que vieron mis ojos en ese momento no lo pude creer ni aún ahora que vivo alejada de mis padres: el patio estaba lleno de gente, gente desnuda gritando, en conmoción. Cuando entre en el lugar no pude huir. Habia tanta gente que cuando me acerqué al centro ya no podía salir, estaba atrapada por todas esas personas. En el centro había un pozo gigante. ¿Cómo es que en una zona residencial podía haber tal cosa? En el pozo habían semicírculos en llamas. Corría la gente como loca de un lado a otro. Vi que una amiga del colegio se acercaba a mi, desnuda también, sudando y llorando. La tomé entre mis brazos y la apreté contra mi pecho, lloraba desesperadamente. Forcejeaba conmigo. Yo soy alta, muy alta y tengo una excelente constitución, así que no me fue difícil retenerla en mis brazos. "La oscuridad, la oscuridad nos ha robado la luz". Repitió dos veces. Sentía que la amaba más que nunca, no quería dejarla ir. Ella quería tirarse al vacío, quería ir al pozo lleno de fuego. Esta gente descubrió algo que ya no pueden controlar. Todos lloraban en agonía. Tranquilicé a Marina. Estaba serena en mis brazos. Estaba ida, perdida pero logré que me siguiera fuera de la mansión. Ya en la calle, le preste la camisa que que yo traía y me quedé solamente en brasier hasta que llegamos a la casa.
sábado, 5 de junio de 2010
En el resquicio de la palabra que no dijiste
existe una brecha entre tu alma y la mía.
No puedo siquiera admitir que esperaré, que siempre he esperado.
Quiero que el mar me trague
hacerme infinita con él
aunque tu mano seca
no vuelva a tocarme jamás.
¿Qué piensas de mi corazón solitario,
que arde en deseos, en múltiples aflicciones?
No, no deseo nada.
La nada es mi centro de gravedad
y la tristeza es una herrumbre que no desaparece
que oxida tus nervios y las arterias que conducen al corazón.
Busco tus ojos en el pasillo. Tu olor a infinito en mi cama vacía.
Desespero soles y lunas: quiero que tu mano delgada me toque otra vez
aunque irremediablemente siga
luchando contra el mar en el que nos hemos hundido.
existe una brecha entre tu alma y la mía.
No puedo siquiera admitir que esperaré, que siempre he esperado.
Quiero que el mar me trague
hacerme infinita con él
aunque tu mano seca
no vuelva a tocarme jamás.
¿Qué piensas de mi corazón solitario,
que arde en deseos, en múltiples aflicciones?
No, no deseo nada.
La nada es mi centro de gravedad
y la tristeza es una herrumbre que no desaparece
que oxida tus nervios y las arterias que conducen al corazón.
Busco tus ojos en el pasillo. Tu olor a infinito en mi cama vacía.
Desespero soles y lunas: quiero que tu mano delgada me toque otra vez
aunque irremediablemente siga
luchando contra el mar en el que nos hemos hundido.
viernes, 8 de enero de 2010
2
--...es que esa persona es muy débil y...
--¡Pero si todos lo somos! Somos frágiles y temblorosos. Sin embargo, es nuestra actitud hacia la vida lo que nos hace ganadores y a otros, perdedores.
--Es muy fácil decirlo cuando no has sufrido.
--Jaja. Préguntale a él, o a ella, o a aquél que va corriendo. Preguntáles sino han sufrido. ¿Has sufrido tú?
--Si.
--¿Lo ves? todos sufrimos, a diario, cada minuto, cada segundo. Todos sin excepción, de diferente manera pero con idéntica intensidad. ¿Qué creías? ¿Que sólo los escogidos sufrían?
--Es que hay de dolores a dolores.
--El pobre sufre por comida; el ciego, por las cosas que no puede ver; los muertos, por la vida; los imbéciles, por amor. ¿Tú por qué sufres? El error del hombre es creerse el más desafortunado del mundo. Cuando todo carece de sentido,
todo está permitido. Tú mismo te lo permites. Te permites odiar, te permites acabar con la vida de otras personas, te permites mentir, te permites emborracharte hasta quedar inconsciente, te permites todo. La vida no consiste en despojarla de todo sentido para hacer las cosas que nunca imaginaste poder sino en hacer que todas las cosas sin sentido lo cobren.
--Pero la vida no tiene sentido, hacer planes tampoco lo tiene.
--Suponiendo que tuvieras razón, pégate un tiro en este momento y deja de decir estupideces: mientras mas habla el hombre menos piensa. ¡Piensa! y haz las cosas con sentido, con finalidad, aun sin importar que ese mañana nunca llegue.
porque si lo llegara a hacer, entonces los frutos tambien lo harán. Vive para ser un ganador.
--¡Pero si todos lo somos! Somos frágiles y temblorosos. Sin embargo, es nuestra actitud hacia la vida lo que nos hace ganadores y a otros, perdedores.
--Es muy fácil decirlo cuando no has sufrido.
--Jaja. Préguntale a él, o a ella, o a aquél que va corriendo. Preguntáles sino han sufrido. ¿Has sufrido tú?
--Si.
--¿Lo ves? todos sufrimos, a diario, cada minuto, cada segundo. Todos sin excepción, de diferente manera pero con idéntica intensidad. ¿Qué creías? ¿Que sólo los escogidos sufrían?
--Es que hay de dolores a dolores.
--El pobre sufre por comida; el ciego, por las cosas que no puede ver; los muertos, por la vida; los imbéciles, por amor. ¿Tú por qué sufres? El error del hombre es creerse el más desafortunado del mundo. Cuando todo carece de sentido,
todo está permitido. Tú mismo te lo permites. Te permites odiar, te permites acabar con la vida de otras personas, te permites mentir, te permites emborracharte hasta quedar inconsciente, te permites todo. La vida no consiste en despojarla de todo sentido para hacer las cosas que nunca imaginaste poder sino en hacer que todas las cosas sin sentido lo cobren.
--Pero la vida no tiene sentido, hacer planes tampoco lo tiene.
--Suponiendo que tuvieras razón, pégate un tiro en este momento y deja de decir estupideces: mientras mas habla el hombre menos piensa. ¡Piensa! y haz las cosas con sentido, con finalidad, aun sin importar que ese mañana nunca llegue.
porque si lo llegara a hacer, entonces los frutos tambien lo harán. Vive para ser un ganador.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Hatred
¡Ay de ellos que creen estar más cerca de la mano de Dios,
pues son precisamente ellos que sin saberlo están mas alejados de él!
Pues quien no conoce el sufrimiento, la agonía y el suicidio,
no sabe de lo que él es capaz.
¡Lloran preguntándose por qué les fue enviada semejante traición!
¡Pobres de ellos , mimados!
¡Solo les aguarda desesperación!
Y si una estrella cae del cielo,
¡Reclaman, aúllan!
El que quiere lo mejor para su basura,
no es precisamente puro amor el que su corazón alberga.
Egoísmo, soberbia
¡Ay de ellos que piensan que privar de libertad les ahorrá fatiga!
Santos creen que un día serán
¡Sean humildes, sufran!
Y tal vez un día morirán
pues son precisamente ellos que sin saberlo están mas alejados de él!
Pues quien no conoce el sufrimiento, la agonía y el suicidio,
no sabe de lo que él es capaz.
¡Lloran preguntándose por qué les fue enviada semejante traición!
¡Pobres de ellos , mimados!
¡Solo les aguarda desesperación!
Y si una estrella cae del cielo,
¡Reclaman, aúllan!
El que quiere lo mejor para su basura,
no es precisamente puro amor el que su corazón alberga.
Egoísmo, soberbia
¡Ay de ellos que piensan que privar de libertad les ahorrá fatiga!
Santos creen que un día serán
¡Sean humildes, sufran!
Y tal vez un día morirán
Adolfo
El cielo esta azul, aunque con manchas extrañas en el.
Adolfo, un esposo, padre y trabajador ejemplar, sale de su casa una mañana de agosto. Se despide de sus esposa en la puerta nacarada de su hogar y se instala en la parada de autobus.
Va tarde y se impacienta, esta nervioso. Tal vez su jefe lo regañe, es la tercera vez que llega con quince o veinte minutos de retraso.
Por fin llega el camión y lo aborda inmediatamente, no sin antes darse cuenta que esta vez esta deslumbrante, en fin, no le da importancia y se sube.
Toma un asiento, el que sus ojos eligen al azar.
Mira por la ventanilla.
-El jefe va a matarme -piensa mientras se muerde las uñas.
Parecía que un imán atraía sus pupilas hacia el cristal
-que dem... ?
Detrás del vidrio se observaban los edificios, torcidos, negros, incluso... podridos?
De inmediato desvia la mirada, tenía que buscar algún transeúnte, esto tenía que ser producto de la cafiaspirina con coca de la mañana. ¿O serían los huevos fritos?
De cualquier forma, esto era espeluznante. Las personas parecían mas bien algo grotesco parecido a animales de gran tamaño, incluso creyó observar una especie de robot caminando por la acera.
Volteó a ver a las personas que iban en el camión.
Tenían las caras desencajadas y nerviosas, también el vidrio parecía ejercer una especie de magnetismo hacia ellas.
Se generalizaba, Alfredo no podía más, iba a salir. Las figuras a veces se acercaban mucho al camión. Eran monstruos.
Entonces ocurrió.
Una forma gigante surgió detrás de los edificios. Agitaba las manos y tomaba a las criaturas.
- Esto es un ataque, tenemos que salir de aqui.-pensó Alfredo.
La primera persona que se percató, se dirigió ahacia la puerta. Alfredo estaba inmovil, atorado en su asiento.
Las demás personas intentaban salir del camión, pero la puerta estaba atascada.
El caos se hizo presente, el chofer se levantó y también trató de abrir la puerta.
Alfredo solo podía abrir los ojos hasta donde su orbita se lo permitía.
Luego, el camión empezó a sentirse caliente, asfixiante.
¡Se incendiaba! ¡el camión se incendiaba por la parte de atrás! Salía humo negro que parecia dirigido a Alfredo y éste, por fin se levantó. Se unió a los gritos desquiciados de los demás tratando de derribar la puerta. Entonces...
-¡Hijo! ¡ven a comer! es la última vez que te lo digo.
Un niño obeso en un cuarto azul jugando con sus monitos contesta: -¡ya voy mamá!- mientras avienta los monitos que tenia en la mano.
Las casitas ya estan muy viejas al igual que los monitos. Lo nuevo era el camionsito, reluciente y amarillo.
Sale del cuarto dando traspiés y tirando el encendedor que tenía en la mano.
Adolfo, un esposo, padre y trabajador ejemplar, sale de su casa una mañana de agosto. Se despide de sus esposa en la puerta nacarada de su hogar y se instala en la parada de autobus.
Va tarde y se impacienta, esta nervioso. Tal vez su jefe lo regañe, es la tercera vez que llega con quince o veinte minutos de retraso.
Por fin llega el camión y lo aborda inmediatamente, no sin antes darse cuenta que esta vez esta deslumbrante, en fin, no le da importancia y se sube.
Toma un asiento, el que sus ojos eligen al azar.
Mira por la ventanilla.
-El jefe va a matarme -piensa mientras se muerde las uñas.
Parecía que un imán atraía sus pupilas hacia el cristal
-que dem... ?
Detrás del vidrio se observaban los edificios, torcidos, negros, incluso... podridos?
De inmediato desvia la mirada, tenía que buscar algún transeúnte, esto tenía que ser producto de la cafiaspirina con coca de la mañana. ¿O serían los huevos fritos?
De cualquier forma, esto era espeluznante. Las personas parecían mas bien algo grotesco parecido a animales de gran tamaño, incluso creyó observar una especie de robot caminando por la acera.
Volteó a ver a las personas que iban en el camión.
Tenían las caras desencajadas y nerviosas, también el vidrio parecía ejercer una especie de magnetismo hacia ellas.
Se generalizaba, Alfredo no podía más, iba a salir. Las figuras a veces se acercaban mucho al camión. Eran monstruos.
Entonces ocurrió.
Una forma gigante surgió detrás de los edificios. Agitaba las manos y tomaba a las criaturas.
- Esto es un ataque, tenemos que salir de aqui.-pensó Alfredo.
La primera persona que se percató, se dirigió ahacia la puerta. Alfredo estaba inmovil, atorado en su asiento.
Las demás personas intentaban salir del camión, pero la puerta estaba atascada.
El caos se hizo presente, el chofer se levantó y también trató de abrir la puerta.
Alfredo solo podía abrir los ojos hasta donde su orbita se lo permitía.
Luego, el camión empezó a sentirse caliente, asfixiante.
¡Se incendiaba! ¡el camión se incendiaba por la parte de atrás! Salía humo negro que parecia dirigido a Alfredo y éste, por fin se levantó. Se unió a los gritos desquiciados de los demás tratando de derribar la puerta. Entonces...
-¡Hijo! ¡ven a comer! es la última vez que te lo digo.
Un niño obeso en un cuarto azul jugando con sus monitos contesta: -¡ya voy mamá!- mientras avienta los monitos que tenia en la mano.
Las casitas ya estan muy viejas al igual que los monitos. Lo nuevo era el camionsito, reluciente y amarillo.
Sale del cuarto dando traspiés y tirando el encendedor que tenía en la mano.
Tarde
Tarde, muy tarde.
Al parecer esas palabras hacían un eco increible en mi cerebro. Las repetía una y otra vez como autómata.
Hace algunos meses se realizó una expedicion hacia cumbres del norte nunca antes exploradas por el hombre, dato asombroso dadas las inmensas ganas del hombre por dominar su entorno.
Asimismo, parecia antinatural que se hubiera truncado tantas veces la libre búsqueda en esas tierras vírgenes.
La primer noche de la exploración, el campamento observó claras señales de presencia inteligente alrededor de ellos.
Algunas cosas aparecieron fuera de su lugar, otras, simplemente desaparecieron.
Además, casi a la mitad del recorrido, fueron sitiados por una raza desconocida de perros, si es que a eso se le podia llamar perros; seguidos por un ser de enormes proporciones, de piel plateada y cabellos blancos.
El corazón les dió un vuelco atroz cuando descubrieron su rostro humanoide.
Esto era indescriptible.
Una manada de creaturas siniestras comandada por el que seguramente habia sido reportado como "pie grande", si a algo se le podía atribuir ese nombre, era precisamente a eso.
Inmediatamente la gente dentro del campamento pidió refuerzos. Esta situación rebasaba cualquier expectativa.
Por alguna razón los perros gigantes dejaron huir a los sitiados, pero ellos les siguian los pasos.
Para cuando llegaron los refuerzos ya habian muerto varios perros a manos de los exploradores.
El líder había desaparecido en un momemento insondable de la persecución.
Cuando los helicopteros aterrizaron también lo hizo el.
Salió de entre las espesas nubes y se paró en una roca.
Este ser, además, estaba alado.
No podía ser.
Entonces todas las suposiciones planteadas anteriormente quedaban anuladas.
Lo mas parecido a su apariencia era a la de un ángel.
Le dispararon a matar. El angel esquivó los primeros disparos mientras entonaba una canción, una melodía ensordecedora, irremisiblemente hermosa y que sin embargo, alteró aun más a los miembros de la milicia.
El ángel cayó herido y fue llevado a un laboratorio para ser estudiado a profundidad.
Hace algunos minutos dijo unas palabras en una lengua mistica, no carente de musicalidad y tristeza.
El ángel dejaba este mundo, abrumado.
Ellos trataban de salvarlo.
Yo sólo repetía lo que mi corazón me dictaba decir.
Tarde, muy tarde.
Al parecer esas palabras hacían un eco increible en mi cerebro. Las repetía una y otra vez como autómata.
Hace algunos meses se realizó una expedicion hacia cumbres del norte nunca antes exploradas por el hombre, dato asombroso dadas las inmensas ganas del hombre por dominar su entorno.
Asimismo, parecia antinatural que se hubiera truncado tantas veces la libre búsqueda en esas tierras vírgenes.
La primer noche de la exploración, el campamento observó claras señales de presencia inteligente alrededor de ellos.
Algunas cosas aparecieron fuera de su lugar, otras, simplemente desaparecieron.
Además, casi a la mitad del recorrido, fueron sitiados por una raza desconocida de perros, si es que a eso se le podia llamar perros; seguidos por un ser de enormes proporciones, de piel plateada y cabellos blancos.
El corazón les dió un vuelco atroz cuando descubrieron su rostro humanoide.
Esto era indescriptible.
Una manada de creaturas siniestras comandada por el que seguramente habia sido reportado como "pie grande", si a algo se le podía atribuir ese nombre, era precisamente a eso.
Inmediatamente la gente dentro del campamento pidió refuerzos. Esta situación rebasaba cualquier expectativa.
Por alguna razón los perros gigantes dejaron huir a los sitiados, pero ellos les siguian los pasos.
Para cuando llegaron los refuerzos ya habian muerto varios perros a manos de los exploradores.
El líder había desaparecido en un momemento insondable de la persecución.
Cuando los helicopteros aterrizaron también lo hizo el.
Salió de entre las espesas nubes y se paró en una roca.
Este ser, además, estaba alado.
No podía ser.
Entonces todas las suposiciones planteadas anteriormente quedaban anuladas.
Lo mas parecido a su apariencia era a la de un ángel.
Le dispararon a matar. El angel esquivó los primeros disparos mientras entonaba una canción, una melodía ensordecedora, irremisiblemente hermosa y que sin embargo, alteró aun más a los miembros de la milicia.
El ángel cayó herido y fue llevado a un laboratorio para ser estudiado a profundidad.
Hace algunos minutos dijo unas palabras en una lengua mistica, no carente de musicalidad y tristeza.
El ángel dejaba este mundo, abrumado.
Ellos trataban de salvarlo.
Yo sólo repetía lo que mi corazón me dictaba decir.
Tarde, muy tarde.
A Hécate
¡Ay! ¡no llamó! ¡soy presa de unos dolores terribles!
¡Me retuerzo!
¡¿En que mal tan profano me habré visto envuelta para merecer semejante calamidad?!
¡Que el dios de los hombres se apiade de mi aun esperanzado corazón!
¡Oh! ¡hécate! diosa de la noche, ¡cántale mi canción!
¡Oh! ¡Esta canción de anhelo y desesperación!
¡Que la oiga!
¡Y que su seno se hinche del más profundo arrepentimiento!
¡Hécate!
Me arrojo a tus brazos en lágrimas, lágrimas que me parecen océanos de deshielo. ¡Así como se derrite entero mi antes congelado corazón!
¡Hécate! Caro a ti, te confío.
El delicado y sutil oído de mi amado ¡ay de mi que lo amo!
¡Ay de mi que canto esta canción eterna y desbordante!,
que ha de acabar con el ultimo atisbo de sensatez y de razón
¡Me retuerzo!
¡¿En que mal tan profano me habré visto envuelta para merecer semejante calamidad?!
¡Que el dios de los hombres se apiade de mi aun esperanzado corazón!
¡Oh! ¡hécate! diosa de la noche, ¡cántale mi canción!
¡Oh! ¡Esta canción de anhelo y desesperación!
¡Que la oiga!
¡Y que su seno se hinche del más profundo arrepentimiento!
¡Hécate!
Me arrojo a tus brazos en lágrimas, lágrimas que me parecen océanos de deshielo. ¡Así como se derrite entero mi antes congelado corazón!
¡Hécate! Caro a ti, te confío.
El delicado y sutil oído de mi amado ¡ay de mi que lo amo!
¡Ay de mi que canto esta canción eterna y desbordante!,
que ha de acabar con el ultimo atisbo de sensatez y de razón
Patologías 1
Desde el cuarto subterráneo de investigaciones patológicas
28 febrero 3512
Hoy cierra una de las investigaciones mas exhaustivas de la última era.
Hace 7 años hubo un accidente de tráfico, una persona se desgarró completamente la cabeza y el encontrar un dispositivo incrustado en la parte central del cerebro desencadenó gran interés entre los doctores de la facultad de la ciudad central.
Despues de examinar el dispositivo se puso en manifiesto que no tenia propósitos malignos, es decir, la serie de circuitos, algo dañados, fue estudiado y reparado a detalle, de manera que en posteriores experimentos fue implantado en diversos seres vivos de calidad mamifera, esto, evidentemente, para no dañar a ningun ser humano y obtener resultados satisfactorios en el analisis del dispositivo.
Los dos meses consecuentes arrojaron un fallido resultado al no observar ninguna reacción favorable o desfavorable en los sujetos a investigacion.
Dias después, los cientificos involucrados en la investigacion, mandaron peticiones formales a las autoridades supremas para realizar los analisis en seres humanos, evitando el menor daño a la sociedad, porsupuesto.
Esto se debió a la importancia atribuida por algunos expertos al dispositivo; ya que era una tecnologia primitiva y a la vez increiblemente visionaria y además, tenia como caracteristica principal estar relacionado a la fecha precisa del "evento desconocido", hacia el año 2010.
Esto elevó las expectativas de la investigación, el acceso y sobre todo el presupuesto delegado a la misma.
6 meses despues, el permiso fue firmado y llegaron los primeros sujetos listos para la examinación conductual bajo el influjo del dispositivo.
Los resultados fueron sorprendentes.
Al parecer a las pocas horas de habérseles implantado el mecanismo en el lugar exacto de haberlo encontrado en el primer individuo, la persona manifiesta claros indicios de misticidad y excentricismo.
Parecian hablar con alguien llamado "dios" y mencionaban terminos extraños como: bendicion y oracion, terminos desconocidos hasta ese momento.
Esto significó el detonante para los expertos sobre "el hecho desconocido", para investigar a fondo y determinar su relación con el mecanismo.
28 febrero 3512
Hoy cierra una de las investigaciones mas exhaustivas de la última era.
Hace 7 años hubo un accidente de tráfico, una persona se desgarró completamente la cabeza y el encontrar un dispositivo incrustado en la parte central del cerebro desencadenó gran interés entre los doctores de la facultad de la ciudad central.
Despues de examinar el dispositivo se puso en manifiesto que no tenia propósitos malignos, es decir, la serie de circuitos, algo dañados, fue estudiado y reparado a detalle, de manera que en posteriores experimentos fue implantado en diversos seres vivos de calidad mamifera, esto, evidentemente, para no dañar a ningun ser humano y obtener resultados satisfactorios en el analisis del dispositivo.
Los dos meses consecuentes arrojaron un fallido resultado al no observar ninguna reacción favorable o desfavorable en los sujetos a investigacion.
Dias después, los cientificos involucrados en la investigacion, mandaron peticiones formales a las autoridades supremas para realizar los analisis en seres humanos, evitando el menor daño a la sociedad, porsupuesto.
Esto se debió a la importancia atribuida por algunos expertos al dispositivo; ya que era una tecnologia primitiva y a la vez increiblemente visionaria y además, tenia como caracteristica principal estar relacionado a la fecha precisa del "evento desconocido", hacia el año 2010.
Esto elevó las expectativas de la investigación, el acceso y sobre todo el presupuesto delegado a la misma.
6 meses despues, el permiso fue firmado y llegaron los primeros sujetos listos para la examinación conductual bajo el influjo del dispositivo.
Los resultados fueron sorprendentes.
Al parecer a las pocas horas de habérseles implantado el mecanismo en el lugar exacto de haberlo encontrado en el primer individuo, la persona manifiesta claros indicios de misticidad y excentricismo.
Parecian hablar con alguien llamado "dios" y mencionaban terminos extraños como: bendicion y oracion, terminos desconocidos hasta ese momento.
Esto significó el detonante para los expertos sobre "el hecho desconocido", para investigar a fondo y determinar su relación con el mecanismo.
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